miércoles 11 de enero de 2012

una despedida


Quería despedirme de ella y la única manera que se me ocurre es publicando esto 
parque quien lo lea, sepa lo genial que era y la suerte que tuve te tenerla.

Aparte de despedirme quiero darla las gracias, por cuidarnos los veranos,
por tener siempre flashes en la nevera, 
por tenerme las magdalenas que me gustaban,
por las bollas que nos hacia, 
por las risas y sonrisas cuando mi madre la regañaba, 
por darnos dos duros cuando cogíamos los huevos de las gallinas,
por nunca enfadarte cundo te las liavamos en el corral,
por nunca perder el sentido del humor,
por tener siempre 18 años,
....
por darme veinte besos cuando llegaba y otros veinte cuando me iva, 
... 
 GRACIAS AGÜELA. 
llevate veinte besos de mi parte.

2 comentarios:

Fernando Rábago dijo...

Siento tu perdida como mia, Mis mejores sentimientos estan con vosotros!!! Un abrazo.

Guille dijo...

Te vamos a echar muchísimo de menos.....

Laidis and Yeltelman:

Podría haber aprendido inglés, pero no fue así.
Podría haber nacido en Gloucester, en Chester, en Oxford o en cualquier otra ciudad con nombre rimbombante, pero no fue así.
Podría haber sido un cartofen, un tortellini, incluso un españolito, pero no fue así.

Me crié en una mina de grafito, me parió una mujer con dureza 9H, el carbón corre por mis venas, soy un lápiz de carne. He nacido para escribir con trazos firmes, un folio en blanco es una guerra sin cuartel, y yo soy el puto mariscal de campo. Yo trazo, tiro, marco, sombreo, borro, asalto, trituro cada porción libre de papel.

El blanco nació para tornarse negro.

Podría ser Dios.
Mejor aún, soy dibujante.